ADOLESCENCIA: ¿CUAL ES EL ROL ADECUADO DE LOS PADRES?
Si tu hijo tiene entre 11 y 18 años, está entrando en esta etapa o ya está en plena adolescencia.. Y seguramente te diste cuenta que no es una etapa fácil. ¿Por qué?
La adolescencia en sí misma es una crisis, de las que llamamos crisis evolutivas, naturales: es una etapa de cambio. Tu hijo deja de ser un niño para empezar a formar su personalidad adulta. Dejar de ser lo que éramos y de hacer las cosas como las hacíamos cuando éramos niños, genera inseguridad y estrés ante lo incierto. Estos sentimientos se descargan de diferentes formas, según cada joven. Pueden reaccionar de forma impulsiva, rebelde o bien volverse jóvenes introvertidos y callados.
Además de los cambios emocionales y de personalidad, también se producen cambios físicos y cognitivos. Su cuerpo cambia y su pensamiento se revoluciona, encuentran nuevos amigos, nuevos valores y creencias.
¿Qué podemos hacer los padres para acompañarlos en esta etapa? Primero entender que la adolescencia es natural, todos pasamos por esta etapa. Es necesaria, para convertirnos en adultos y no ser un eterno niño. Comprendiendo estas dos cosas, como adultos no podemos ir en contra de esta etapa, confrontar a nuestros hijos y pelear todo el tiempo. Debemos aceptar que estamos en esta etapa, fluir con ella y aprender a surfear de la mejor manera este momento.¿Cuál es la mejor manera?
Un grupo de psicólogos de la Universidad Autónoma de Barcelona, describen “La Fórmula Mágica” para tratar con adolescentes, con la siguiente pirámide:
Está graficado en forma de pirámide porque el grupo de iguales, sus amigos, son lo más importante en esta etapa. El joven deja de confiar e idolatrar a sus padres y pasa a tener una relación cotidiana, continua y hasta imprescindible con sus pares. El adulto debe respetar esto, porque es mediante el contacto con otros (personalmente o celular de por medio) que adquiere habilidades sociales, encuentra su grupo de pertenencia y da forma a su personalidad.
Los dos cuadrantes del medio de la pirámide, refieren a qué tipo de comunicación tener con un hijo adolescente: La fórmula propone no agobiar y no adoctrinar. Es decir, si queremos conversar, sería recomendable, preguntarle si quiere hablar en ese momento y respetar cuando no lo desea. Manifestarles que estamos disponibles y abiertos a hablar de lo que necesite, pero que no es para que nos cuente sus intimidades, parece ser parte de la fórmula mágica, para que no se cierren y no nos cuenten nada. Si deseamos darle una información, esta debe ser concreta y precisa, las charlas largas y los consejos, no funcionan bien para el adolescente.
La idea es informar, no aconsejar: estar cerca, no encima. Y por último entender, que no debemos tratarlos como niños, esto les va a molestar y generar una confusión. Son adultos en potencia y como tal tienen deberes y responsabilidades que antes no tenían. Por ejemplo, en cuanto a tareas de la casa, deberes escolares, salidas con amigos; debemos llegar a acuerdos.
A este tipo de conversaciones, me gusta llamarla «Acuerdo de convivencia». Como todo compromiso debe contemplar sus necesidades y deseos. Los acuerdos, se conversan y se discuten, aunque la última palabra la tienen los padres. Y que pasa si no cumplen? Todo contrato tiene sus multas o consecuencias de incumplimiento: no son castigos relacionados con restricciones, como confiscarles el celular o prohibirles salir. Estos son valores muy preciados para ellos y lo único que conseguirán, es despertar odio y rechazo. Las consecuencias deben ser nuevas responsabilidades o tareas que se suman a las anteriores, por haber sido irresponsable, y en lo posible deben estar relacionadas con lo ocurrido.
Por ejemplo: Si tenemos un acuerdo de volver a las 11pm. y no lo cumple, la próxima vez que salga tendrá que volver a las 10pm. Con esta consecuencia estamos tratando de enseñarle a cumplir con una responsabilidad. Si lo dejamos sin salir porque estamos enojados, ellos se enojan mas y no aprenden nada, no se ponen a prueba.
La adolescencia es una etapa de cambio y de prueba, están experimentando. Y como toda cosa nueva, se van a equivocar, van a desafiar los limites por curiosidad y nosotros, como padres, también nos vamos a equivocar. Ojala este articulo te ayude a repensar esta etapa y puedan transitarla, lo mejor posible!
